Una situación de alto riesgo y extrema preocupación se vivió en las últimas horas en Carlos Pellegrini, cuando Emilia, una bebé de apenas 7 meses, fue picada por un alacrán mientras se encontraba acostada. Tras el episodio, la familia la trasladó de urgencia al SAMCO de Carlos Pellegrini, y posteriormente, por decisión propia, al SAMCO de San Jorge, donde recibió atención inmediata y el antídoto correspondiente. Debido al peligro que implicaba la picadura y a la posibilidad de una evolución desfavorable del cuadro, la niña fue derivada e internada en el nuevo Hospital de Rafaela, donde permaneció bajo estricta observación médica.
El hecho ocurrió durante la madrugada. Su mamá, Valeria Dobler, relató con angustia cómo se dieron los primeros momentos tras la picadura. “Ella estaba acostada y yo escucho que llora. No era un llanto común, porque por lo general llorisquea cuando le duele la panza o quiere upa o la teta. Esto fue distinto, fue un llanto repentino, y cuando la miro lo primero que veo es la lágrima”, contó.
Al observar con mayor atención, Valeria se encontró con una escena que nunca olvidará. “Cuando la miro bien, tenía el alacrán arriba del hombro. Ahí enseguida se la sacamos, la matamos y la pusimos en un tarrito”, explicó. De inmediato, la familia trasladó a Emilia al SAMCO local. “Yo calculo que entre que la picó y llegamos al hospital pasaron cinco minutos, diez como mucho”, relató.
En ese primer control médico, la bebé presentaba la roncha visible de la picadura, aunque aún no mostraba otros síntomas. “El médico me preguntó si tenía síntomas y yo le dije que no, que recién había pasado”, expresó Valeria.
Según relató, la indicación fue regresar a su casa y observar la evolución. “Era la 1.30 de la madrugada del martes, y el médico que estaba de guardia dijo que la observe dos horas y que si tenía vómitos, náuseas o sueño la vuelva a llevar y ahí la derivaban a San Jorge”, señaló.
Sin embargo, el cuadro cambió rápidamente. “Nos hizo volver a casa y ahí se empezó a desvanecer, se empezó a poner pálida, los ojitos se le iban como para dormirse”, recordó. Frente a esa situación, la familia decidió actuar de inmediato. “Ahí dijimos: vamos a San Jorge”, remarcó.
Durante el traslado, la situación se agravó aún más. “Emilia empezó a vomitar, a vomitar y a vomitar”, contó. Al llegar al SAMCO de San Jorge, la respuesta fue inmediata. “La enfermera excelente, el médico ni hablar. Accionaron súper rápido, le pusieron el antídoto y todo lo que tenían que hacer”, destacó.
Debido a que el centro de salud contaba con una cantidad limitada de ampollas, se decidió su derivación. “En San Jorge tenían solo dos ampollas, que se las pusieron a Emilia. Si necesitaba más, no había, por eso terminamos internados en Rafaela”, explicó Valeria.
En el nuevo Hospital de Rafaela “Jaime Ferré”, la bebé permaneció bajo estricta observación. “Le hicieron placa torácica, laboratorios y tuvo que cumplir las seis o siete horas de observación que corresponden a una picadura de alacrán”, relató. Finalmente, y tras los controles médicos, Emilia recibió el alta. “Gracias a Dios está súper bien, está excelente”, afirmó.
Más allá del desenlace favorable, Valeria expresó su enojo y preocupación por lo sucedido. “Yo no voy contra el SAMCO de Carlos Pellegrini, porque fui con distintas urgencias y siempre he tenido respuestas inmediatas y favorables. Pero este hecho en particular me enojó muchísimo, porque estás ‘de guardia’. Yo entiendo que uno es humano, que tiene que descansar, y está perfecto. Pero si vas a atender de mala manera y enojado, quedate en tu casa, no hagas guardias. No fue que estuve con un dolor toda la semana y se me ocurrió ir a esa hora y ese día, era una bebé la que requería atención dedicada.”
“No es para hacer un mal al hospital que salimos a hablar, es simplemente para decir: esto no puede volver a pasar”, remarcó.
En ese sentido, subrayó la época del año y la presencia constante de alacranes. “Estamos en una época masiva, hay alacranes por todos lados y son muy peligrosos”, comentó.
Valeria también puso el foco en las posibilidades que tuvo su familia para reaccionar a tiempo. “Gracias a Dios tuvimos a disposición los medios para trasladarnos de inmediato, mi suegra nos llevó a San Jorge, después mi suegro llevó al papá de Emilia a Rafaela. Pero si no tenés los medios, ¿qué hacés?”, se preguntó.
“Si uno se quedaba esperando en la casa, esto podía terminar muy mal. Y estamos hablando de una bebé”, sostuvo. “Si a mi hija le pasaba algo, nadie me iba a devolver su vida. Por eso esto no puede volver a pasar con nadie más”, expresó con firmeza.
Finalmente, Valeria aclaró que su testimonio busca generar conciencia. “Gracias a Dios Emilia hoy está perfecta, es como si no le hubiera pasado nada. Pero estamos hablando de salud y de una criatura, y por eso mi enojo. Esto tiene que cambiar, tiene que haber mayor responsabilidad en algunas atenciones en el SAMCO”, concluyó.




































