el diario de Carlos Pellegrini

CAMBIAR PARA SER FELIZ

“La verdad es que volví a nacer. Eso es lo que siento. Nunca me sentí tan feliz. Tan completo. Tan yo”. Así lo describe y así lo vive Santiago Agustín Anchicha, un varón trans pellegrinense, que hace muy poco eligió cambiar de género y hoy ya tiene su nueva partida de nacimiento, está tramitando el DNI nuevo y se encuentra en pleno tratamiento hormonal.

Santiago se crió en nuestro pueblo, su familia vive aquí y lo acompaña en su decisión de vida con mucho orgullo. Lo aceptaron siempre y lo ayudaron en su camino hasta llegar a ser quien verdaderamente quiso ser.

“En junio del año pasado me animé a hablar este tema con mis hermanos y luego con mis padres. Y después con mis amigos. Nadie en absoluto se opuso. Desde el primer momento recibí el apoyo de todos, eso para mí fue importantísimo. La verdad siempre me sentí un varón pero nunca imaginé que podría existir un tratamiento que me ayude a verme físicamente como un hombre, como ahora. Durante  meses me informé sobre el tratamiento. Hablé con chicos trans por las redes sociales, lo charlé con mi familia y amigos. Y arranqué”, comenzó contando.

“Siempre me sentí varón. Cuando era chiquito y no tenía conciencia de las cosas, orinaba de parado, jugaba a juegos de varones, lo que hace un niño. Me fueron corrigiendo en mi casa y yo trataba imitar a mis hermanas la manera de caminar, hablar o sus actitudes, pero no me salía. Me parecía ridículo. Cuando me vestía como mujer para salir, estaba muy incómodo. Incluso mis amigas notaban siempre lo incómodo que estaba en un boliche con esa ropa o los tacos. Creo que muchos en el fondo sabían que yo quería ser un varón. Nacer varón en todos los términos, incluso de chico lo mencioné. Además de que me gustaban las nenas”, siguió contando Santiago.

En la escuela “no fue sencillo”, pero hubo profesores que se la hicieron fácil: “En gimnasia tuve los mejores profesores en la primaria. La “Tere” y el “Nene” Córdoba nunca me juzgaron. Yo quería jugar al fútbol y hacer gimnasia con los varones. Y ellos jamás me lo prohibieron, siempre me dejaron y no me juzgaron”.

 

SER QUIEN QUIERE SER

“Ayer me llegó la partida de nacimiento nueva, entonces me sacaron las fotos para el documento y en unas semanas ya tengo el DNI en mi domicilio”, contó feliz.

Su nuevo nombre tiene una historia detrás: “Me llamo Santiago por mi sobrino Thiago, que era mi ahijado y falleció un año antes de empezar mi transición. San Thiago. Y Agustín porque una vez estaba con mis sobrinas jugando y había un nenito a lo lejos con una pelota, jugando solo. Entonces fuimos donde estaba y era muy, pero muy parecido a Thiago. Incluso cuando lo vi, quedé helado y mi sobrina más chica me dijo mira tío, es Thiago… Era muy parecido. Entonces me acerqué,  lo invité a jugar y me dijo que se llamaba Agustín. Incluso lo invité a mi casa porque estábamos ahí nomas, y cuando mi familia lo vio, les pasó lo mismo que a mi sobrina y a mí. Fue muy fuerte… De ahí proviene Agustín”, describió emocionado.

 

EL TRATAMIENTO

Sobre el tratamiento, Santiago contó que “es gratuito. Yo estoy anotado en un hospital de Rosario para retirar mis hormonas. Pero como a veces no puedo viajar ni tengo quien me las retire, trato de comprarlas aunque son muy caras. Hace del 10 de octubre que me inyecto testosterona cada 15 días. La verdad es que volví a nacer. Eso es lo que sentí y siento. Nunca me sentí tan feliz. Tan completo. Tan yo. Tuve que hacerme estudios antes del tratamiento y la doctora Myriam Ríos Vargas me brindó su apoyo desde el primer momento hasta ahora y me ayudó para que me haga todos los estudios. Además,  me brindó su espacio para hablar más de una vez… Para mí es muy valorable eso. Estoy muy agradecido”, contó el joven.

“Sobre el tema de la testosterona puedo hablar sobre mi experiencia, porque no nos pasa a todos lo mismo. Uno de los primeros cambios que noté fue la voz. Que se agravó un poco y cada mes se me va quebrando, como un chico adolescente. Después de los dos meses se me cortó la menstruación, los genitales van cambiando. A veces me siento un poco alterado. O por ejemplo, antes era muy sensible, lloraba mucho. Pero ahora por más triste que me sienta es como que estoy un poco más frío, no puedo llorar así de la nada. Casi ni lloro. Y pisando los tres meses se me ensanchó la espalda, los brazos están como más grandotes, me empezaron a aparecer pelos, me está creciendo la barba en la parte del mentón y del cuello, en la panza y en las piernas también”, relató sobre los cambios físicos.

Y en fotos, comparte su cambio:

Santiago está actualmente viviendo solo en El Trébol por cuestiones laborales, y sin dudas se las arregla muy bien, porque trabaja por la mañana y por la noche de guardia y en limpieza en un motel, y los fines de semana en una pizzería y de barman.

Está contento, se siente realizado. Y quiere resaltar un mensaje al final de la charla con el PORTAL: “Hay muchos chicos que sufren porque están pasando una situación similar de definirse, que la pasan mal porque no pueden elegir quienes quieren ser. Los aliento a que se animen a ser felices, a poder ser quienes quieran ser. Si necesitan apoyo, pueden contactarse conmigo, yo voy a estar para apoyarlos. La vida es una, pasa muy rápido y estamos de paso… por eso hay que hacer lo que a uno le haga ser feliz…. Nada más”.

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