Tras charla dictada en la escuela primaria Sagrado Corazón N° 1073, la dra. y profesora Verónica Baro Graf reflexionó y abordó diferentes temáticas muy importantes con respecto a la relación de los padres con los niños y también opinó sobre la problemática que existe en la comunicación entre adultos y sus hijos.
La médica y docente Verónica Baro Graf fue invitada por la Directora del Colegio Sagrado Corazón de Jesús, Liliana Valinotti, y manifestó sus sensaciones en la charla brindada: «quedé contenta, fue muy importante ver tanta gente. Siento una gran responsabilidad porque es un tiempo que le dedicamos a pensar y para frenar el carro y pensar para donde estamos yendo. Hoy educar a los hijos no es fácil porque además los educa Internet, la televisión, la escuela, la moda. Nuestra palabra es una más dentro de un montón pero si no lo ejecutamos ese lugar queda vacío», expresó.
En la entrevista que posterior a la charla brindó a Radio Estilo FM 104.5, destacó: «Hay una frase de un sacerdote que dice que esta es una época de hijos huérfanos y padres vivos; estamos tan atareados hasta para mantenerlos económicamente, a veces estamos ocupados por no tener económicamente y a veces por realizaciones personales porque quiero seguir estudiando, por ejemplo, que no lo juzgo pero hay un tiempo que lo tengo que dedicar a esta obra de arte que es nuestro hijo, porque es eso, una obra de arte original y único».
«HAY QUE TOMARSE EL TIEMPO PARA CONECTAR CON LOS CHICOS»
La doctora Baro Graf resaltó que «hay modos y modos de conectarnos con los chicos, a veces el tiempo no es sólo las 8 horas de trabajo; podemos conectarnos en una mesa de comida, en un fin de semana dedicados a ellos. Uno puede crear o fabricar tiempo cuando uno entiende el valor de la presencia como papás, a veces los chicos te dicen que están como pasados de moda y los papás dicen que no los escuchan pero no es así, puedo verlo en el consultorio y siempre les queda la semillita aunque pensemos que no nos escuchan. Hay que tomarse el tiempo; a veces les digo a los papás que salgan con cada uno de sus hijos a realizar alguna actividad por ejemplo pescar, eso es compartir tiempo y espacio. Ese pequeño espacio deja una huella, algo que hacemos en esta vida tan vertiginosa es salvar a nuestros hijos de los problemas, entonces les solucionamos la vida, los cubrimos, tratamos de salvarlo de los errores que comete».
Además recalcó y ejemplificó: «A veces es difícil afrontar las consecuencias de lo que se hizo mal; por ejemplo: si un chico vino de fútbol cansado, no hizo la tarea y para salvarlo mandamos una nota a la maestra diciendo que no cumplió porque estaba con fiebre, eso es error, hay que dejarlo ir sin la tarea y que tenga para el otro día doble tarea. Eso hace que el chico no repita las consecuencias negativas porque no van a salvarlo. Es hacerlo responsable frente a sus actos, sino cuando llegue a adolescente, ¿Quién le va a enseñar a medir las consecuencias?», se cuestionó la dra.
«El hacer la tarea es responsabilidad del niño, yo puedo acompañar pero no es necesario que esté en ese momento, yo tengo que nutrir como padre con valores, acompañarlo en los momentos que él quiera compartir y a veces es tiempo sin tiempo. A veces los padres se ponen nerviosos cuando hacen las tareas con los hijos y yo les digo páguenle a una chica de 15 años del barrio que tenga paciencia, déjenlos que progresen solos, ayúdenlos, asístanlos pero no los cubran, no los tapen y para eso hay veces que hay que delegar a alguien», agregó sobre el final de la charla.
«Enseñar que los obstáculos se pueden transformar en oportunidades. Eso se aprende del padre, si el padre se muestra fracasado y no trata de cambiar eso, el chico copia lo mismo. El chico debe superar el obstáculo, ver cómo lo puentea o lo transforma; no me salió, aprendo de eso. El padre debe enseñarle a resolver los obstáculos», continuó.
También al momento de hablar acerca de las conductas de los niños de hoy en día, se refirió a algunos causantes: «Desde la pandemia uno de cada tres chicos con menos de 8 años ha visto pornografía. No es lo mismo interpretar el sexo antes de la pubertad y después de la pubertad, antes de la pubertad es un acto violento, después de la pubertad el chico busca cositas picantes. Están sexualizados, se insultan con cada cosa que uno dice: ¿Qué vieron? Es el celular, los dibujitos son violentos, les dicen a las chicas «yo te voy a violar», chicos de cuarto grado y no tienen la capacidad de pensar el acto de violación, no sería maltrato. La música de las fiestas es la cumbia y en su cerebro se va gestando el acto violento: miénteme, métela. Además el chico se va metiendo dentro de eso. El padre debe estar atento para que el niño esté en contacto con la realidad pero en un mundo infantil. Necesita padre, madre, necesita vigilancia pero no interrogación. Le decimos cuídate, mirá quién te toca y lo hacemos responsable de su seguridad y no es así, por debajo de los 7 y 8 años lo tiene que cuidar el padre. Ese niño a esa edad no es alguien que pueda cuidarse de un abusador, que no es como el violador que ejerce un acto violento; el abusador se acerca, conquista».
«Por debajo de los 7 u 8 años el chico debe sentirse en un ambiente seguro, si lo llevamos a un cumpleaños y le decimos cuídate de este chico, de este padre, de este abuelo…¿Para qué lo llevamos?», se preguntó la doctora. «Si el padre tiene dudas que investigue, que se quede en el cumpleaños, que ponga una cámara. La educación sexual integral pide a la escuela que advierta a los chicos que hasta el padre puede ser el abusador, imagínense la cabeza del chico que escucha del padre ojo con la maestra, ojo con el profesor de música, ojo con el profesor de educación física y de la escuela ojo con tu abuelo, con tu papá», enfatizó Baro Graf. «¿Cómo criamos a un chico en ese ambiente de inseguridad? Y encima actuamos como si nada y lo dejo solo en un lugar o bajo la tutela de alguien. Tengo abusos de primos, de hermanos, de personas que no son sus padres y lo dejo con él/ella. Cuidá vos de tu hijo, revisá con quién está tu hijo si tenés dudas o ves signos extraños. Una cosa que pasa con los chicos es que cuando irrumpe en su vida algo extraño el chico cambia de actitud, entonces hay que mirar a los hijos, miren qué les pasa. Si de golpe no quiere dormir solo, si no quiere ir más a tal lugar, si llora sin sentido entonces es porque algo pasó, no lo interroguen, pero empiecen a averiguar dónde se desatan estas crisis, es el padre o madre el que tiene que investigar», argumentó en la entrevista radial.
También dijo que «de los 8 años para arriba le digo al chico que en este mundo hay personas que son buenas y otras que tienen otras intenciones, no puedo decirle que el mundo es un infierno porque tampoco es verdad, el mundo es el único lugar donde podemos ser felices porque si le digo que es un infierno le estoy diciendo que no tiene sentido vivir y eso es muy duro», se explayó.
«Le empiezo a decir desde los 9 años que hay gente que nos quiere bien y gente enferma que nos hace cosas que están mal, no sólo desde lo sexual, desde el mentir, desde el poder, desde la cargada en el ámbito de la escuela. Le pregunto ¿Por qué lo cargás? ¿Por qué te sumás?. El que se burla de alguien es porque se siente tan poca cosa que necesita aplastar al que tiene delante para poder sobrevivir porque como no le llega ni a los talones necesita hacer eso para sentirse importante. Los chicos que hacen cargadas son sometidos en sus casas, lo mismo los que hacen bullying, que lastiman a otros; en sus casas son débiles porque los han criado con baja autoestima por eso necesita reforzar su autoestima patoteando al otro«, sostuvo Baro Graf.
En cuanto a la violencia infantil, opinó: «El chico que es víctima de violencia a veces no reacciona para no realizar una escala de violencia, el problema son los terceros, esos que miran y no hacen nada o los que miran y se suman para no ser motivo de cargada y eso es terrible porque es un signo de debilidad. ¿Cómo lo hago a mi hijo valiente para decirle lo te sumes, no te metas? Déjalo que se defienda pero mirá y aportá algo: decile a la maestra, contale a tus padres y se ve que está pasando. Tampoco puedo meterme como padre e ir y pegarle al que hizo la cargada, tengo que ayudar a mi hijo a que resuelva y a veces hay que tomar medidas drásticas«.
Finalmente, dejó algunos tips hacia los adultos: «A los más chicos pregúntenles todas las noches antes de ir a dormir qué fue lo más lindo que le pasó en el día y qué fue lo peor y con esas solas palabras el chico tiene que hacer una introspección y recordar, con lo bueno nos ponemos contentos y con lo feo empiezo a ver por dónde va la cosa y empiezo a juntar todas las noches lo feo y empiezo a sentir por dónde va mi hijo».
N. de la R. Agradecimiento a RADIO ESTILO FM 104.5 por el material de audio.




































