En el marco del Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, la historia de Mario Hullman cobra un valor especial. Aunque actualmente reside en la provincia de Buenos Aires, mantiene un fuerte vínculo con Carlos Pellegrini, donde viven la mayoría de sus hermanos. Desde allí, su testimonio se convierte en un puente directo con una de las páginas más intensas de la historia argentina.
Hullman formó parte de la tripulación de la corbeta ARA Guerrico, protagonista de uno de los enfrentamientos más duros en las primeras horas del conflicto bélico de la Guerra de Malvinas.
El 3 de abril de 1982, en la zona de Grytviken, en las Islas Georgias del Sur, la ARA Guerrido debió enfrentar una situación límite. Tras sufrir fallas en sus cañones principales, la nave realizó una segunda aproximación a escasos metros de la costa para brindar apoyo a los infantes de marina. En ese contexto, recibió intenso fuego enemigo, con impactos y metralla que provocaron daños significativos y varias bajas entre la tripulación.
A pesar de las adversidades, la misión fue cumplida. Hullman rememoró aquellos días como “muy duros”, marcados por la tensión, el riesgo constante y la convicción de estar defendiendo la Patria en un escenario extremo.
Su relato, cargado de emoción y memoria, permite dimensionar no solo la magnitud del conflicto, sino también el sacrificio de quienes estuvieron en el frente. A más de cuatro décadas de la Guerra de Malvinas, estas historias siguen siendo fundamentales para mantener viva la memoria colectiva y reconocer el valor de los héroes argentinos.


































