MULTITUDINARIO ENCUENTRO DE LA FAMILIA BEARZOTTI MORO EN CARLOS PELLEGRINI

Con una convocatoria cercana a las 300 personas, la familia Bearzotti – Moro  protagonizó un multitudinario encuentro en Club San Martín, donde descendientes de distintas generaciones compartieron un extenso almuerzo que se desarrolló en un clima de emoción, reencuentros y fuerte sentido de pertenencia, reafirmando los lazos que los unen desde sus orígenes.

El encuentro reunió a casi 300 integrantes de una familia que hoy cuenta con alrededor de 690 descendientes, de los cuales cerca de 600 están con vida. Las raíces del linaje se remontan a Juan Bearzotti y Luisa Moro, quienes tuvieron doce hijos —seis varones y seis mujeres— dando origen a las distintas ramas familiares que, con el paso del tiempo, se expandieron y hoy vuelven a encontrarse en este tipo de celebraciones.

Uno de los momentos más importantes de la jornada fue la actualización del árbol genealógico, un trabajo que no se realizaba desde hacía 22 años. Este registro familiar fue elaborado por primera vez en 1976 y actualizado posteriormente en 1992, 1996 y 2002, sumando ahora una nueva edición que refleja el crecimiento sostenido de la familia a lo largo de las generaciones.

La convocatoria superó ampliamente el ámbito local, con la llegada de familiares desde distintos puntos del país como Neuquén, Reconquista, Entre Ríos, Córdoba, Buenos Aires, Rosario y Santa Fe, además de localidades cercanas. Incluso, el encuentro contó con la presencia de integrantes provenientes del exterior, especialmente de España y Uruguay, lo que le dio un carácter aún más significativo a la celebración.

Durante el almuerzo, los miembros más antiguos de la familia destacaron un valor que ha perdurado en el tiempo: la hermandad. Recordaron que el fuerte vínculo entre los primeros hermanos fue clave para transmitir un espíritu de unión que se mantiene vigente y que explica la continuidad de estos encuentros.

La última reunión de estas características se había realizado en 2002, mientras que anteriormente se llevaron a cabo en 1996 y 1992. Este nuevo encuentro no solo permitió el reencuentro entre generaciones, sino también reafirmar la identidad familiar y mantener viva una historia que sigue creciendo con cada integrante.