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La cirugía percutánea del pie, es una técnica quirúrgica novedosa para tratar las patologías del pie consistentes en alteraciones de los huesos o de los tejidos blancos.
Es también conocida como cirugía MIS, por las iniciales del inglés Minimal Incision Surgery. Prácticamente en la totalidad de los casos se utiliza anestesia loco-regional (sólo se anestesia desde el tobillo hacia el pie), con lo que se disminuye de una manera muy significativa las posibles complicaciones anestésicas.
Las patologías más importantes que trata la cirugía percutánea del pie son el juanete y la metatarsalgia, es decir, dolor en la base de los dedos del pie.
Algunas de las patologías más frecuentemente tratadas mediante la cirugía percutánea del pie son:
• Deformidades de los dedos: dedos en garra o dedos en martillo.
• Juanetillo de sastre: Una deformidad similar al juanete, pero que afecta al quinto dedo.
• Hallux rigidus: Es una artrosis que afecta al dedo gordo. Aunque en los Hallux valgus severos que necesitan una gran corrección habitualmente se operan mediante técnicas de Cirugía Abierta.
• Espolón calcáneo: Prominencia ósea que se produce en el talón.
• Neuroma de Morton: Un engrosamiento del nervio interdigital en el espacio que existe entre el tercer y cuarto dedo del pie.
¿EN QUÉ CONSISTE?
Las intervenciones de cirugía percutánea del pie se realizan a través de incisiones mínimas, sin exposición directa de los planos quirúrgicos y minimizando los traumas a los tejidos próximos. La intervención se realiza con un control radiológico que permite a los especialistas orientar los gestos quirúrgicos a realizar.
Gracias a este tipo de cirugía mínimamente incisiva, se consigue el tratamiento las diferentes patologías del pie con una mínima incisión en la piel de entre dos y tres milímetros, mientras que con las técnicas quirúrgicas convencionales se exigían incisiones grandes o incluso la eliminación de articulaciones en casos graves.
PREPARACIÓN PARA LA CIRUGÍA PERCUTANEA DEL PIE
Antes de realizarse la cirugía el médico evaluará al paciente y según el nivel de gravedad se evaluará en última instancia si esta técnica es la más indicada para tratar su patología.
Una vez que se decide que esta técnica se realizará, es habitual un análisis de sangre prequirúrgico, radiografía de torax y electrocardiograma.
Después de la operación, el paciente deberá usar un tipo de calzado ancho y de suela rígida que disminuye la carga sobre el pie operado, por lo que se desaconseja operar ambos pies a la vez.
Es una cirugía absolutamente ambulatoria, una vez finalizada la intervención, en el quirófano se coloca al paciente un zapato post-quirúrgico con el que podrá caminar desde ese momento.
La primera revisión se suele realizar en una semana para retirar los puntos. Respecto al vendaje quirúrgico, se instruye al paciente como colocar el nuevo vendaje que cambiará el mismo a diario tras el aseo personal durante dos-tres semanas. En este periodo de tiempo mantendrá el zapato post-quirúrgico y a partir del mes utilizará calzado normal de manera progresiva.
Siempre es recomendable consultar con un especialista
Dr Jorge Cena MP 3230
Especialista en Traumatologia y Ortopedia




































